sábado, 31 de mayo de 2014

Manos en el balcón

Hola, tenía algo abandonado este espacio pero permítanme compensarlo. Dejen les cuento que recientemente participé en una convocatoria de cuento erótico, en la cual mi trabajo resultó ganador del segundo lugar, y salió en una pequeña antología por parte de la Universidad de Colima. Y pues aquí se los dejo, esperando que les guste.




Manos en el balcón

El plan para acreditar culturales era simplemente perfecto: ir a la función nocturna del teatro,   sentarme en el palco del último piso y jalármela mientras le veía las piernas a las bailarinas, bajo el pretexto de admirar su danza moderna. Y estaba seguro que nadie excepto yo, se sentaría ahí.
Cuando dieron la tercera llamada,  supe que tenía razón. Hasta que poco después, cuando el ambiente ya estaba caldeado, en aquella oscuridad apenas iluminada con luces azules, distinguí sus manos, como fantasmas lunares que flotaban sobre la baranda de enfrente. Sentí un hueco en el estómago, un escalofrío, una corriente eléctrica, todo a la vez. Había evidentemente alguien en el palco, y con suerte no se habría dado cuenta de mis acciones.
Las manos, pertenecían a un joven, vestido todo de negro que miraba el escenario sin reparar en nada más. Afortunadamente parecía no haberme visto, y por desgracia la imagen de sus manos de estatua colgando sobre el balcón, se adueñó  de mi cabeza.
La verdad es que la idea de que pudieran atraparme me excitaba aún más; pero pensar en ser descubierto por aquél tipo escondido en la penumbra del palco, me producía desasosiego. Habría mandado todo a la chingada y me habría ido de ahí para volver otro día, de no ser por sus manos. Tenía dos fetiches: uno eran las bailarinas en leotardos, y el otro era la piel blanca. Y esas manos eran de alabastro albino.
 ¡Puta! Yo no era gay, pero había algo en esas manos que invitaban a no dejar de verlas.  Llevar a cabo mis planes ya no era tan factible; iba a ser incomodo tratar de no pensar en mi misterioso vecino y  sus extremidades que parecían de porcelana gritando por romperse o romperlo todo a su paso.   
Rezaba internamente porque el tipo no fuera sino un fantasma, salido de algún infierno decidido a joderme,  y que cuando mirara de nuevo al palco  no se volviera a aparecer. Pero ahí estaba, con sus manos  retorciéndome la inspiración.
A media función mis ojos iban de las piernas desnudas del tablado, al horizonte de madera y poca luz que tenía frente a mí; me di cuenta que el hombre misterioso iba ganando la batalla por mi atención. Cada minuto la curiosidad sólo se incrementaba, haciendo cuestionarme por cómo sería poder verlas de cerca; corroborar si los dedos eran tan largos como se veían desde mi asiento o sólo sería ilusión ocasionada por la distancia.
Una voz sonó anunciando el intermedio. Decidí matar todas mis dudas y todas mis ansias estúpidas, y salí de mi palco para dirigirme al de él. Esperé prudentemente a que las luces se hubieran apagado de nuevo para acercarme. El tipo, elegantemente vestido de impecable negro, sentado como si el teatro le perteneciera, ni pareció darse cuenta que había alguien cerca suyo… Lo suficiente como para ver que su cara  era tan pálida como sus manos, y que ambas superaban mis más salvajes expectativas.
Eran largas más que grandes, con los dedos nudosos y de grosor perfecto. Tenían el tamaño ideal como para empuñar mi entrepierna y envolverla de hielo….porque esa piel, a la temperatura del teatro, tenía que producirme escalofríos.
Lo confieso, me había enamorado de sus manos.
Justo sentí que algo se despertaba otra vez allá abajo, cuando el sonido de una silla arrastrándose me sacó del ensueño. El hombre se levantó. Pasó sin mirarme, dejando que el olor de su loción se mezclara con el aire acondicionado… ¡Dios…¡  Sólo por esa vez, una vez y ya, en cuanto se acabara la obra me iría a ahogar en alcohol, para borrar el hecho de que acababa de ignorar a tres bailarinas semi vestidas por las manos titánicas de un hombre.
Pensar en ellas hacía que las mías comenzaran a sudar. Cerré los ojos y me abandoné a su idea, con el aire embriagado de perfume… quería lamerlas, quería restregarme contra esos nudillos que parecían de piedra… La inminente tirantez golpeaba contra mi pantalón, pulsando tanto que dolía, cuando los pasos del sujeto en cuestión resonaron en el pasillo. Traté de acomodarme en el asiento para disimular un poco,  pero noté que éstos dejaron de escucharse, y sin atreverme a voltear, no vi sus brazos moverse hasta que los tuve encima.
Sin decir nada, en un movimiento fugaz, el hombre envolvió mis manos en una suya, y las sujetó fuerte contra mi pecho en tanto la otra se encargaba hábilmente de bajarme el cierre y liberarme de todo. La sorpresa era tal que me paralicé, cuerpo y voz, quizás para mi propia suerte, o no sé qué habría hecho en el instante que sus dedos helados atraparon mi cuerpo e iniciaron el lento recorrido de arriba abajo.
Quería que se detuviera y al mismo tiempo quería que no parara nunca. De pronto me soltó, lo suficiente como para empujarme hacía adelante, sentarse en la silla y ponerme contra la baranda. Con los pantalones  caídos hasta las rodillas temblorosas, sus uñas comenzaron a recorrer todo a su paso dejándome la baja espalda llorando de calor, con su otra mano afianzándome por debajo para que no escapara, si acaso un grito.
   No había temor a ser vistos, la luz era escasa y los pisos superiores del viejo teatro eran nuestros. Él lo sabía perfectamente y me lo hizo saber en un susurro ahogado al oído, una mordida en la oreja después, un apretón de sus dedos abajo y yo daba a gracias a algún cielo raso por aquella soledad, por sus lengua bajando  por mi cuello.
Sus dedos habían dejado de trazar círculos e iniciaban el descenso por mi cuerpo, perdiendo sus dedos inquietos de saliva en partes prohibidas. Su índice parecía interminable como un collar de perlas que reptaba con la intención de acariciar un gemido, el nombre que no sabía.
Mi mente quería escaparse, correr hacía sus dedos que se afianzaban de mi vello rizado, hacía sus dientes buscando paso hacía mis huesos, a su mano húmeda abriéndose paso con cada latido del corazón. La música reverberando en el techo terminaba de llenar los huecos mentales que sus falanges de marfil no alcanzaban. Sentía las lágrimas escaparse por mi cara, las bailarinas y sus culos enormes allá abajo se  volvían borrosas, pero seguían alimentando las palpitaciones contra su mano helada y blanca, que se torcía en una curva sofocante y letal.
Temblando mudo, me deshice sobre el suelo en el último jalón,  en el último empuje, en la dentellada final, en el piso más alto del bendito teatro, que se volvió oscuro,  entre aplausos lejanos y el dolor de mis propias manos aferradas al balcón.
  



miércoles, 19 de marzo de 2014

Maquillaje

Un pequeño escrito, basado en algo que me contaron por ahí.



Maquillaje





En medio de la noche abrió los ojos El sonido era tenue, pero en el silencio que trae la madrugada podía escuchar hasta su propio corazón. Sonaba como agua hirviendo, a fuego lento.
Miró el reloj en la mesilla, a las 3 de la mañana estaba segura que todos dormían. Se levantó de la cama, casi se tropieza con las zapatillas que se quitó al llegar de la fiesta. Hacía calor o al menos sentía la cara algo afiebrada.

Abrió la puerta con un rechinido, el pasillo seguía a oscuras; caminó a las escaleras y no vio ninguna luz, ni escuchó nada, si acaso un perro ladrando muy a lo lejos. Al llegar a las escaleras confirmó que el piso de abajo estaba en iguales condiciones que el de arriba, y sin embargo, ese burbujeo casi inaudible parecía vaporizarse en su oreja.

Se detuvo un momento. Sí, ahí estaba, ese otro sonido, como si alguien masticara una manzana a muchas cuadras de ahí. No estaba segura, pero quizás eran termitas comiéndose algún mueble, quizás detrás de las paredes de la casa.
Comenzaba a sentirse más acalorada.

Y el sudor comenzaba a darle comezón en la cara; no había sido tan buena idea irse a dormir sin desmaquillarse primero, pero moría de sueño. Era la primera vez que se maquillaba tanto para una fiesta, ok –pensó- la maquillaban. Ella no sabía hacerlo, así que le pidió a un amigo suyo que lo hiciera. Vaya que el tipo sabía cómo hacerlo. No quería quejarse, pero la pintura le provocó cierta picazón durante la fiesta.

Sara se rascó la mejilla, y se arrepintió porque aquellos grumitos al tacto le decía que la pintura se había corrido y tenía la cara echa un desastre. Entró al baño para lavarse, pensando seriamente en despertar a su madre para que revisaran la casa y dejará de escuchar aquél mordisqueo incesante.

No quería verse al espejo, su amigo la había dejado tan bonita que ahora sería una pena mirarse. Tendría que preguntarle luego dónde había conseguido ese maquillaje…o quizás tendría que irse a trabajar a la funeraria como él, para aprender a maquillar así.

La verdad es que quizás sí iba a terminar quejándose con él, la cara le estaba picando mucho, ¿y si era una reacción alérgica? ¿Qué clase de maquillaje había utilizado? Al encender la luz junto al espejo, juró preocupada, no volver a maquillarse… pero al verse la mejilla supurando diminutas larvas blancas que
comenzaron a caer sobre su mano, supo que no lo volvería a hacer jamás.

martes, 25 de febrero de 2014

Frozen y la carrera por el Oscar

Recientemente, y por recientemente digamos hace cosa de una hora y media, me enteré de que la película Frozen está nominada al Oscar en la categoría de animación, y sentí algo así como  a las huestes del infierno rugir en mis oídos...

Precoupada le pedí a un amigo que consultara en su smartphone quiénes eran los otros títulos que competían contra el gigante de hielo made in Disneylandia, y mi alma se calmó un poco al saber que el Estudio Ghibli y Dreamworks andaban tras la estatuilla también.
Consciente casi del todo de que me echaré a un par de fans de Frozen encima debido a lo siguiente, la verdad es que es algo que tiene que decirse, y aclaro antes, de que lo hago de la manera más objetiva posible...

Espero que Frozen no gane el Oscar.

Ok, ya está, lo dije.

Pero antes de que me destrocen la garganta alegándome que odio a su Reina del hielo favorita, déjenme
explicarles porqué.




Me tomó dos trailers, uno en japónes, para querer ver Frozen, y entré a la sala con dudas y el temor de que el mono de nieve parlante (Olaf) fuera una pendejez; al salir del cine comprobé que el mono era una pendejez efectivamente, y me quedé con un ligero sabor de decepción en la boca.

Frozen, efectivamente, es popular, ¡vamos! es un gigante de la corporación del ratón con guantes blancos (y no hablo de Salinas de Gortari); tanto así que hasta la gente que no la ha visto ya se la sabe con todo y canciones en al menos dos idiomas....

Es más, yo mismo tengo que admitir que en su momento estuve obsesionado con 'Let it go', porque hay que admitirlo, la canción es buena, y parece que cada versión que sale en youtube sobre ella, es mejor cada vez. Y claro, que Elsa es hermosa como lirio albino que crece en los Himalayas. Pero hasta ahí.

Siendo un producto Disney, siempre a la vanguardia, uno no podría esperar menos en cuanto a lo visual. Sí, la animación es hermosa, cuidada, llena de detalles, todo es bonito hasta el último copo de nieve y el méndigo cabello rubio. ¿Quieren que hable de la música? ¡Por favor, es Disney! La cantante es Idina Menzel! un millón de visitas en youtube no pueden estar equivocados. ¿Quieren que empiece a cantar? ¿les construyo un muñeco?

Pero una canción hermosa, unas princesas magistralmente dibujadas, y unos paisajes que quitan el aliento no conforman una película. También tiene algo llamado historia/argumento/guión..... Y esa mis estimados lectores, es la parte decepcionante.

Quizás crean que soy muy cruda, y que le estoy pidiendo mucho a una película para niñ@s, pero eso no es pretexto. La historia tiene deficiencias y partes que nomás no acaban de cuajar. A resumidas cuentas, la historia nos muestra además de las hermanas, a un niño aparentemente huérfano supuestamente secuestrado por trolls, y es cosa que nunca se aclara y nunca te explican qué pedo con el niño; segundo, los mismos trolls resultan ser criaturas mágicas y poderosas, que sólo aparecen en la película dos veces, una para explicar, y la otra para cantar una canción de amor.... are you fucking kidding me??? Tienes un ejercito de criaturas mágicas que pueden ayudarte en una batalla mega épica (o mínimo explicar o aconsejar otra vez) y encima de darles amnesia parcial, las pones a cantar? Really??   Eso es desperdiciar recursos llenos de posibilidades para una historia más completa y comprensible....

Y hablando de desperdicios hablemos de Olaf, que es algo así como el recurso cómico para que los niños no se traumen con la historia tan cruenta (Bambi-Dumbo-Pinoccho, bitch please), que tiene algo así como la canción de personaje más pendeja e innecesaria de la historia de la animación. Sinceramente, no me dejaran mentir, la canción (la animación de esta) bien podrían habersela ahorrado y nadie la habría echado en falta.
 Y tras una medio disque batalla contra el disque villanillo a medio hacer que realmente no es batalla, vencen al malo, y todo se acaba felizmente. Y ya, tan tán...Final flojo, casi soso, casi como si lo hubieran apurado porque les cortaban el presupuesto.... La sensación de que debió haber algo más,  de qué les faltó sacar el FUA, es muy palpable. ¿Dónde está ese final tipo Mulan, tipo Hercules, tipo Bella Durmiente? Hasta 'Enredados', tenía un climax-final más impactante.



LOS CONTENDIENTES

En esta esquina, proveniente del país del sol naciente, tenemos el útlimo trabajo del ya legendario Estudio Ghibli 'Kaze tachinu/ The wind raises', cosa que por provenir del mismo estudio que parió la afamada, y ganadora dle oscar Spirited Away, las expectativas simplemente están a tope.
No puedo hablar de lo que no conozco, porque no la he visto, pero vi Spirited Away, y aquél que la haya visto también concordará en que no tiene fallas, todo está hecho de manera magistral: la animación, la música, la historia... y que lo único malo es que Chihiro no se queda con Haku. Lo único.
La película se ganó el Oscar a pulso.





En esta otra (esquina) nuestro otro contendiente, menos aclamado por niñas del facebook y menos coreado por youtube quizás, proviene de Dreamworks y es 'The Croods'. Y estoy segura que el 50% de uds. lectores, no la han visto, o ni saben de ella....y es una verdadera lástima.
'The Croods' no fue el exitazo de taquilla que uno pudiera pensar, (yo la vi porque la renté) y me arrepentí de no haberla visto en el cine, pero también me dio gusto porque hubiera chillado como nena en medio de la sala y eso habría sido bochornoso...


(En vista y considerando, no daré spoilers)


El asunto no podría ser más  diferente: Los Croods son una familia cavernicola que lucha por sobrevivir en una tierra hostil y a medio crear. No tiene el magistral cuídado visual que ofrecen los $$$ de Disney, pero tiene lo suyo definitivamente. Es colorida, atrevida, loca y tiene escenas que visualmente son un "wow". No se distingue por sus canciones de rangos vocales sobrehumanos, y no hay mujeres de bellezas árticas.
Pero Los Croods (la historia) toca una fibra sensible que ciertamente no toca Frozen...y que debo decir, con trabajos araña. La trama está plagada de giros, uno sufre con los personajes, se enoja, siente su desespero, su fascinación por cada sorpresa que les acarrea salir de su zona de confort. (Y si me permiten decirlo, esta película hace una mención metafórica hermosa como ella sola).
Si no la han visto, háganlo, la recomiendo muchísimo.  Comprueben, comparen por sí mismos sus propios puntos y hagan sus conjeturas. Si Frozen te gana por su animación, Croods te enamora por su historia.

Ya para terminar

Sí,  es cierto, la favorita al oscar es Frozen,  pero lo visual y lo musical no lo es todo, de ser así, la película de pitúfos gigantes con complejo de danza con lobos habría ganado la mera mera. Honestamente espero que este año, los críticos se fijen en algo más que el cabello perfectamente hecho a la hora de juzgar y dar premios (cofcofBravecofcof).

Yo sé que es premio a mejor película de animación, entonces lo que están tomando en cuenta principalmente es ese aspecto. No obstante parece triste que ahora se enfoquen tanto en los efectos y calidad de las animaciones,  que releguen a un plano de complemento a la historia, y la hagan casi al ahí se va, sin darle al público un producto de calidad completa. (Y sí, te hablo a ti Mickey Mouse)

La audiencia merece una película que los conmocione, que haga soñar al niño interno, que sacuda su alma ya sea en risas, en llanto o en sueños. Esas son las películas que mi parecer merecen verdaderamente un oscar. Que la animación sea el plus, el complemento de una buena historia y no al revés.
Pero en fin, conoceremos el veredicto este fin de semana.... si gana el reino de las nieves, sépanlo, no será por su trama.

Hasta la próxima y gracias por leer!


P.D. Si a esas vamos, si Square Enix alguna vez decidiera sacar una película de animación,  Disneylandia se queda sin estatuilla ese año.

viernes, 21 de febrero de 2014

Deambulantes Sinsentidos


Hace un par de meses, tuve la oportunidad de conocer a un talentoso escritor mexicano, así como de presentar su libro "Los que deambulan sin sentido", evento para el cual me vi en la tarea de redactar una pequeña invitación/reseña, que ahora les comparto, con la esperanza de atraer más víctimas al ruedo...


Siempre hay algo  de intrigante cuando un nuevo libro sale al ruedo a hablarnos de muertos vivientes, la expectación, el argumento, su trama y desarrollo suponen un reto al gusto de los más conocedores. En medio de este boom zombie, surge por parte de un connacional, un título que ha aprobado con gracia ese reto, un título que aún sin saber del contenido, los propios y ajenos ubicarían dentro de la temática descrita.

Los que deambulan sin sentido…
Futuro lector, déjame te advierto que estás por adentrarte a una aventura apocalíptica, no pre y no post: disfrutarás en primera fila cómo se orquesta la fiesta, para que veas a todos bailar con la no muerta más fea. Presenciarás la historia de un mundo (muy parecido a este), en guerra total y sin cuartel, un futuro tan próximo como posible, una lucha de poderes donde el patio de EUA, y sus ideáticos habitantes, tienen sus páginas de esencial protagonismo…

Vas a encontrar primero que nada, una prosa sencilla y hábil, de ritmo ágil, con ocasionales juegos de la lengua, que ponen en manifiesto el conocimiento sobre la palabra del autor. Segundo, te toparás con  una historia desfragmentada, que se va entretejiendo a esbozos hasta armar todo un panorama lleno de acción, suspenso, drama justificado, toques de humor y personajes tan variados, como llenos de neurosis que sólo añaden tensión a su de por sí precario paso por el libro.

Andrés Gutiérrez Villavicencio, te lleva  a un mundo trepidante y lleno de caos, con atmosfera claustrofóbica, desde su principio a un posible fin, en una carrera por supervivencia, en medio de la hostilidad de una guerra ajena,  y un brote de infectados caníbales, diferentes a los que conocemos, que ha tomado posesión de la superpoblada ciudad de México.
Y no obstante, no es una típica historia de “zombies” más.

Con escenas bien planteadas, de cuidado quirúrgico, y una trama que se complica a la par que la existencia de sus muchos personajes, en Los que Deambulan sin sentido, descubrirán que el deseo por sobrevivir un día más se convierte en el verdadero protagonista.  Los muertos vivientes son el pretexto, los actores secundarios en este drama tan humano que no lo van a creer hasta que lo lean. 
El autor nos lleva a enfrentar cuchillo en mano, lo que significa ser en realidad un  Zombie, dando a  entender que existen diversas maneras de llegar a convertirse en un autómata sin vida,  más allá de ser mordido por un cadáver ambulante.


Dicho de esta manera, querido lector te invito a adentrarte de manera consciente en este universo,  no sin las debidas precauciones. No te fíes, ni siquiera del título, no sea que te conviertas en un deambulante más.

miércoles, 22 de enero de 2014

Quiero ser escritor o: El escritor en tiempos de la telenovela






Soy una joven mexicana con un sueño loco: quiero ser escritor. Permíte justificarme primero: no es por moda, porque existe (ahora resulta), ni por regordearme en un snobismo ni en un título de pseudo-intelectual superior a las masas. Quiero escribir, así de fácil, compartirle al mundo el mundo del que escribo, que la gente lea mi trabajo y ocasionalmente me diga “¿sabes qué? Me gustó”.

Sueño ilusamente con ver mi trabajo expuesto en una librería, subirme al camión y encontrarme con una chica que huye del ruido, de la mano y páginas de mi universo…. Y si se puede, vivir de ello. Lo sé, pido mucho.

Suena bonito, suena fácil. Uno podría decir a estas alturas  que “cualquiera puede escribir un libro, cualquiera puede ser escritor”. Pero no es tan sencillo, menos si pretendes vivir de ello, menos en este país.

“Cualquiera puede escribir un libro”

Desde que los títulos de autoayuda, mujeres cabronas, criaturas brillantes  y remedos de novela porno atacaron al mundo, me quedó (un poco a mi pesar) perfectamente claro que CUALQUIER hijo de vecino, goce de gran o poco intelecto, puede escribir un libro sobre cualquier tontería, y publicarlo. E inclusive volverse famoso…. Aunque con el advenimiento de los smartphones y las redes sociales, hasta un gato puede tener sus 5 minutos (o más) de fama…(Eso me da esperanzas).

Pero cuando sabes que no eres un genio del marketing, ni ex estrella porno, ni Madonna, y estás consciente de que no tienes la creatividad retorcida para asesinar a los clásicos, ni intentar azotarles el trasero con un látigo, y no quieres caer tan bajo como para hacer el ridículo, la cosa se complica.

Sé lo que van a decir: Las becas, espacios, talleres,  internet, los medios están ahí para que cualquiera, ya sea con un poco o mucho de inversión, logre publicar algo. En caso como las becas implican un poco más de atinarle a lo que buscan los jueces, y otra cosita… como talento, o que tú proyecto, mínimo, les sea interesante.

.Ahora empapémonos de realidad. Vivimos en México, donde los libros son caros, la cultura de leer es poca (aunque crece a pasos de caracol), y aunque puede que las instituciones digan lo contrario, los mexicanos no leen, tanto así que hay quienes no pueden ni citar tres míseros libros…
Y si quieres que las grandes editoriales te tomen en serio, debes de ser algún  premio joven dosmilalgo, o tener las palancas suficientes como para que se dignen a prestarte atención….y te pongan en lista de espera. Si no tienes un premio, o mucho dinero que te respalden, más vale prepararte para ir solo contra el emporio editorial que reina el país hoy por hoy.

Bajo esas condiciones ¿Por qué querer ser un escritor, en un país gobernado por la tele? Es medio desolador, y acojonante.

Decir: “porque quiero ser un escritor famoso como (inserte aquí autor de best seller)”, no es una buena respuesta. Si somos sinceros la literatura best seller tiene sus bemoles y fallas, y es ahí cuando uno si se pone a razonar fríamente, se da cuenta que ser escritor famoso, no es lo mismo que ser bueno. No en la mayoría de los casos.

Decir que quiero salvar al país de la analfabetización, la incultura y que pretendo reivindicar la literatura nacional con mis cuentos provincianos,  es un deseo/intención que honestamente, mejor se los dejo a otros. Ahora sí que yo paso. Mis tiros afortunadamente sé, no van por ese lado.

Entonces, ¿por qué?
Hace un par de meses una persona muy malintencionada me atacó verbalmente acusándome de mil y un estupideces, y entre  sus tópicos y pretextos para acusarme, me acusó de intentar escribir un libro, argumentando que vivíamos en un país donde los libros son caros, y que nadie lee y todos son ignorantes, y que escribir no vale la pena.

Si bien le di la razón en algunos aspectos (como en el precio), y sus palabras me llenaron de dudas, también me iluminaron con una respuesta: si vivimos en un país donde la gente no lee, creo que cualquier acción encaminada a que la gente se acerque a la lectura, es siempre bien recibida, ya sea desde recomendar un libro, promover un libro, escribir uno… al menos, eso quiero pensar.

Sé que es complicado soñar en tiempos como estos, pero creo que siempre vale la pena si no intentar, equivocarse mientras andas el camino de tus sueños, porque al menos lo estás caminando y no sólo mirando desde una ventana esperando que pasen. Sin importar lo que suceda, o si lo logro, quiero ser escritor, uno bueno, o al menos uno decente. Uno que sepa que cuando los lectores lo llaman así, es por algo, porque se lo ha ganado. Escribir cualquier cosa no te hace escritor creo yo. El público y la crítica es quien te da ese título; autoproclamarse uno es ufanarte ciega y egocéntricamente en un título que quizás ni te mereces.

Convertirte en escritor, en tiempos de vloggers, floggers y no sé qué más “oggers”; en tiempos donde la telenovela de las 9 se come el cerebro de la mitad del país, donde la gente dice que lee sólo por aparentar intelectualidad y cierta catego, por moda, que no alcanza a los bolsillos de todos, es un reto que a ratos se me antoja tan alto que da miedo. Y de pronto me siento como pescador que se enfrenta al mar picado (irónicamente).

Entonces ¿por qué hacerlo? ¿Por el dinero, la fama,  el impulso al ego? ¿Por iluso que soy? ¿Por sentir que hice algo con mi vida? ¿O por la sonrisa que sueño en contagiar un día a través de mi mundo?

Confieso que no puedo dar un porqué concreto, pero si algo hay por seguro es que las dudas que ofrece este camino (el “y si”, el ¿podré…?”), sólo se pueden resolver andándolo….o mejor aún: escribiéndolo. 

martes, 31 de diciembre de 2013

Lo que dejó el 2013



Muy muy a menudo me encuentro a mi misma pensando que he estado perdiendo mi tiempo haciéndome pendeja, en vez de salir y no sé, hacer lo que se supone debo de hacer si quiero volverme un escritor o volverme un antropólogo.... Luego me llegan esos momentos de depresión y amargura y culpa, y miedo...un miedo tan grande como un abismo negro que da cachetadas y se impone alto como una ola....

Luego vienen esos pequeños ratos de lucidez y esperanza acaso, donde me doy cuenta que todas mis idioteces sirven para algo, sirven para llenar de vida, de realismo, de humanidad las cosas que escribo. Y eso me hace entender que todos nuestros errores sirven de algo: nos enseñan, nos educan. Que todo lo malo, nos deja algo bueno.

Y todo lo malo que me ha pasado quizás no me ha hecho más fuerte, pero si un poco menos pendeja, y quizás un poco, un poquito más sabia, también un poco más amargada pero a la vez un poco más valiente....al menos eso quiero creer.

He estado y me he sentido muy sola este año, pero de esa soledad donde la mente y sus demonios comulgan con uno mismo quieras o no, y te la soledad es sólo el pretexto que te obliga a enfrentarte a ellos, como un retiro espiritual forzoso. Y si bien al principio tanto baño de soledad fue horrible porque no quería estar conmigo misma, terminé sino por entenderme mejor, por llevarme mejor con los demonios de mi mente, los escuché tanto tiempo que aprendí cómo ignorarlos....o al menos, nos conocimos mejor  y para bien o mal, eso debe servirme de algo.

Si hay que ser sinceros y dejarnos de quejas este año empezó mal, pero terminó corrigiéndose algo... pasaron cosas buenas como el hecho de que publiqué un libro (y aunque un logro pequeño ya es algo), saqué a gente indeseable de mi vida, vi quienes valían la pena y me querían tener en su vida pese a muchas cosas.... Por la parte mala fue un año lleno de trabajo y poco dinero,  mucha introspección que no llevo a nada util.....y mucha ansiedad y miedos y declives mentales; así como  falta de salud...Qué me enfermé este año más veces que creo que lo que no me enfermé jamás....

Estoy plenamente conciente de que en este año cambié mucho, físicamente (porque los kilos no son de en balde), y mentalmente. El paso del caos dejó secuelas, pero me enseñó lo necesario y agradezco por ello. No digo que estoy feliz y que fue el mejor año de toda mi vida, porque ciertamente no soy feliz ni fue un año tan bueno, pero ahora estoy segura de que quiero cambiar eso.

Si algo en concreto dejó este 2013 además de mis balbuceos insensatos, fueron ideas masomenos claras, temores a los que enfrentarme, proyectos realistas en los que puedo trabajar, ganas de salir adelante y ponerme seria; también me dejó convertida en alguien más proclive a que le valga madre lo que diga la gente, porque con esta boca tan elocuente que me cargo siempre la voy a cajetear así que mejor preocuparme menos, y más porque la gente siempre se ofende digas lo que digas y hagas lo que hagas... Mastico ahora la firme idea de que debo hablar sin pelos en la lengua porque nunca voy a quedar bien con nadie, y que guardarme las cosas no me va a dejar nada bueno.

Este año me quitó un poco de miedo a perder a las personas, al dolor, fue un año muy raro....pero me mostró que si bien hay hondonadas mentales en mí que no conocía, al menos internamente puedo comenzar a aceptarlas y con ello aceptarme a mí, y tomar valor para salir adelante e ir a donde tenga que ir por lo que quiero...  Y espero este 2014 poder sacarme de adentro un poco de esa sensación de mediocridad, porque ya  estuvo bueno! Basically I'm done with this shit! : D

Me despido así del 2013, (de una manera un tanto difusa y más breve de lo que esperaba ) y empiezo el 2014, no con esperanzas, sino con coraje y enojo porque ya vi que tenerme compasión no me va a llevar a ninguna parte.

A chingarle pues! Because YOLO :p




miércoles, 18 de diciembre de 2013

Guía práctica para leer un libro

Quizás los expertos en el tema, es decir lectores asiduos, quieran saltarse estos humildes consejos, aunque nunca está de más tenerlos en cuenta, así estén dirigidos a los novatos.
Ahora a lo que truje Chencha: seguramente ya habrán escuchado o visto los infinitos artículos y consejos para acercarse a la lectura, pero notarán que no es muy común que les digan qué hacer una vez que ya se acercaron. La gente les arroja libros, autores rimbombantes y antiguos, etiquetas de intelectualismo y a veces snobismo, te meten el gusanito de leer en la cabeza, y se van sin más y lo dejan a uno con una sola idea en la cabeza: “¿Y ahora qué hago con esto?”.

Todos tenemos un amigo (o dos, o tres), que simplemente no les gusta leer, o que no tienen el hábito pero sí la intención aunque nunca han aterrizado bien la idea, o que simplemente un día decidieron que tenían ganas de leer un libro. Para ellos, he aquí los siguientes consejos.






Consejo número 1: Ojo con las recomendaciones

Las personas creen que los libros son inofensivos y amigables, y que cualquier persona puede acercarse a ellos (a cualquiera de ellos), embeberse y ser feliz mientras recorren un sendero de arcoíris lleno de querubines gordos y unicornios gay. Permítanme diferir. Los libros son armas de doble filo, y son correctos en las manos correctas. Muchas personas que han tenido la intención de leer han terminado con un ejemplar cruel y huraño, generalmente recomendado, que les terminó asesinando todo intento futuro por volver a acercarse.



Tan basto es el universo de la lectura que quién la frecuenta se dará cuenta perfectamente que hay libros para toda clase personas, y que hay cosas que simplemente no se pueden darle a un novato si pretendemos que se adentre en ese universo. Debes de tener mucho cuidado sobre todo cuando la recomendación es más bien una crítica, pues se debe de ver que sea objetiva y tenga fundamentos bien planteados, de otra manera sería llenarte la cabeza de prejuicios y arruinar una buen lectura… o viceversa.


Así que  futuro navegante, este es mi consejo para ti:
  • ·         Haz caso omiso de los títulos que te ofrece la gente que cree urgente y necesario que te empapes de los clásicos. Los clásicos son buenos, pero hay que tener cierto colmillo y callo para llegarle a uno y disfrutarlo. Ya los leerás cuando estés preparado para ellos.
  • ·         Aléjate de los recomendados impuestos, esto es, que a huevo quieren que los leas sólo porque están de moda, o el que te los recomienda está loco por ellos…. A menos claro, que de verdad te interese la trama; pero si no tienes la menor intención de leerlos porque simplemente no te llaman la atención y/o el tema no te gusta, simple, no los leas.



Consejo número 2: El tamaño no lo es todo
Ya te quitaste de encima prejuicios y tienes una idea de qué clase de libro te gustaría leer, pero te das cuenta que nunca has leído nada demasiado extenso…

  • ·         Si así lo deseas empieza por un libro no muy extenso, una lectura ligera que creas poder llevar de manera amena sin que te resulte exigente.
  • ·         Si eliges por otra parte, el libro más extenso, primero hay que estar seguro de que en verdad quieres leerlo, y no dejar que la cantidad de hojas te intimide. Siempre hay una primera vez.

·         Y recuerda: nadie tiene porque imponerte un libro, delgado o grueso, esa es tu decisión.


Consejo número 3: Busca tu lugar
Ya tienes tu libro, ahora sólo quieres leerlo. La lectura es de esas cosas que una vez que dominas puedes llevarla a cabo en diversos espacios y ante cualquier clase de condiciones, pero siempre querrás buscar la comodidad para llevarla a cabo.

  • ·         Encuentra un rincón en tu casa donde puedas leer sin ser molestado por el ruido u otros… La recamara siempre es un buen lugar, suelo/cama/sillón, pero si tu cuarto no te insta a la leer…
  • ·         El baño. Hay personas a quienes podríamos llamar de “culo intelectual”, porque sólo leen a la hora de ir al baño…pero hey! También se vale. Si leer en el baño es lo tuyo, que no te de pena, el chiste es leer.
  • ·         La azotea. Sólo recomendable a la luz del día a menos que puedas ver en la oscuridad o tengas lentes de visión nocturna.
  • ·         El autobús. Recomendado si el murmullo de las amigas chismosas que tienes detrás, los que se suben a cantar y los ruidos de la calle no te importan mucho; además es un excelente distractor si tu trayecto es muy largo.
  • ·         Salas de lectura/Bibliotecas. el lugar por excelencia para leer tranquilamente y en paz si no encuentras otro lugar. Sólo es cuestión de respetar los horarios.
  • ·         Parque/Jardín. Similar al caso de la azotea… y en caso de que no le tengas miedo a un ataque aéreo por parte de las palomas
  • ·         Café: a riesgo de que te puedan tachar de hipster, pero nunca está mal acompañar la lectura con una bebida agradable.



Consejo número 4: Lee sin temor al qué dirán

Parece increíble pero muchas personas suelen meterse con las lecturas de uno, y andar de incordiosos tirando mierda para que “dejes de leer semejante idiotez”. Lo que puede pasar en estos casos, es que debido a esta presión/comentarios te dejes llevar y por miedo a quedar como un idiota poco conocedor y de malos gustos, no leas y termines leyendo lo que los otros te recomienden.
Déjame decirte algo:

  • ·         Eres un novato. Evidentemente eres poco conocedor, y hasta es posible que tengas malos gustos. Pero ¡hey! NADIE nace enseñado, nadie nace con buen gusto, eso es algo que se adquiere, y para adquirirlo hay que leer.
  • ·         Todos como lectores hemos leído algún libro del que nos avergonzamos, pero de los malos libros como en la vida, sólo aprendemos hasta que cometemos el error. Y para ello, lo mejor es cometerlo. Recuerda: del error se aprende. Aquél que te diga que el primer libro que leyó fue algo de Saramago, Cervantes o Joyce, es un fanfarrón mentiroso y poser….
  • ·         Como novato poco conocedor, se te puede perdonar que termines leyendo ciertos títulos infames, y así sean malos nadie tendría que decirte que no lo hagas, y aún si lo hicieran, deberías terminar de leer el libro, porque sólo al terminarlo podrás forjarte una opinión propia al respecto. Lee el libro, termínalo, si es malo ya lo podrás decir tú mismo.  
  • ·         A estas alturas poco importa la clase de libro que leas, lo importante es que lo hagas. El tiempo y más lecturas definirán tus gustos, y tú sólo, sin ayuda de nadie, podrás crear juicio sobre lo que lees.



Consejo número 5: Se vale rajarse
Todos, admítanlo, hemos dejado un libro a medias. Pasa, a medio mundo le ha pasado. Y no hay de qué avergonzarse. Muchos puristas o payasos podrán ufanarse de que ellos han leído tantísimos libros de lomo a lomo, incluyendo los más densos. Y te puedo asegurar que un gran porcentaje de ellos miente como vil bellaco.

Nos ha pasado que engañados por la portada, el tema, el título, y algunas veces, hasta por el autor, comenzamos a sumergirnos en un libro que no resultó como esperábamos por las razones que quieras: es aburrido, es denso  hasta la chingada, no tiene sentido, te decepcionó la trama, no le entendiste o sencillamente está del asco. ¿Y qué se hace en esos casos? Dejamos el libro de lado, lo mandamos a volar o lo arrumbamos para 5 años después darle una nueva oportunidad a ver si podemos terminarlo.
Créeme, todo lector tiene en su baggage un libro pendiente…

  • ·         Si el libro simple y llanamente no te gusta, no le entiendes o lo que quieras, pero no puedes seguirlo leyendo, déjalo. Y ve por otro. Nadie te está obligando a terminarlo si no te gusta; no es competencia ni estamos en la escuela.
  • ·         Cada quién sus gustos, y si alguien te crítica por abandonar una mala lectura, no te sientas mal, seguramente ellos no leerían algo que no quisieran.
  • ·         Porque esa es la clave, recuérdala, siempre leer por gusto. Porque de a huevo ni la ropa entra.



Consejo número 6: Pégame pero no me dejes


Si tras superar todos los obstáculos, tomaste tu libro, lo comenzaste a leer, te gustó, evadiste la crítica malintencionada y conforme sigues leyendo y las páginas se van acabando, vas a llegar posiblemente a un punto que todo lector ha tenido que enfrentar una o más veces en su vida: El “ya no quiero leer”, “no puedo, simplemente no puedo”, “me niego a seguir leyendo” “si sigo leyendo me va a dar algo”.

Esta situación que llamaremos “el Efecto Sacher-Masoch”  se presenta cuando un lector se acerca al final de su lectura, el clímax lo asalta, y se caracteriza por el temor a continuar  y descubrir el final, lo que lo lleva a entrar en un estado de ansiedad/estrés…Una verdadera agonía. Con probabilidades de negación, arranques de irá y una evidente disposición a sólo hablar del tema o no hacerlo.

·         Primero que nada, no se preocupen, les puedo asegurar que esas negativas por seguir son de dientes para afuera… Usted mismo podrá descubrirlo cuando le pase….porque le va a pasar.
  • ·         Los lectores somos masoquistas y nos gusta sufrir, así que, tarde o temprano, así dejemos el libro de lado junto a la cama o lo escondamos donde no podamos verlo por días, la curiosidad será más fuerte y terminaremos enfrentándonos a aquel final que tanto deseamos y tememos. Y así temblemos y lloriqueemos, por dentro nuestro morbo esbozará una sonrisa...porque básicamente el libro tiene un látigo en la mano y a nosotros nos gusta ponernos a cuatro patas, aunque lo neguemos…
  • ·         He aquí lo más importante: Un lector debe ser valiente, porque se va a sufrir conforme se lea, y habrá momentos donde querrás claudicar, pero ya llegaste hasta aquí y debes leerlo hasta el final, porque es tu deber para con el autor, y el tuyo como lector, saber cómo termina lo que te produce ese dolor y acabar con él.
  • ·         Y por último: se vale llorar.






Ahora que ya tienes estos consejos ve a por un libro, porque no sabrás lo que te pierdes hasta que lo intentes…. Y felices lecturas.