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jueves, 12 de octubre de 2017

Anecdotario de una Opera Prima


Por estos días fue que se cumplió un añito más de la presentación de mi (hasta ahora único) libro, cuyo impronunciable nombre me ha traído una serie de experiencias variopintas, que se pueden esperar cuando se andan haciendo pininos en esto del mundo del autor publicado.

Así que a manera de algo especial porque #aniversario y así, quiero contarles un par de anécdotas sobre la obra en cuestión. Casi casi como trivia de IMDB...Porque ps uno nunca sabe cuándo esos datos inútiles pero curiosos, puedan resultar no serlos.
So, porque nadie los pidió:


  • El orden en el que están los cuentos es en el que fueron escritos. 
  • El primero de los cuentos lo escribí en 2° de secundaria, durante varias clases de historia particularmente aburridas, en lo que sería el comienzo de una obsesión de por vida con el tema. El siguiente fue en la prepa, quizás por tercer semestre; el último fue producto de mis cursiladas de primer año de vida universitaria.
  • Los cuentos están relacionados entre sí de manera casi fortuita; no me di cuenta de que los 3 conectaban sino hasta mucho después de que los escribí, y la neta fue medio extraño...
  • Siempre tuve la inquietud de publicarlos, pero nunca me atreví porque pensaba que debían trabajarse y pulirse más. En una ocasión, durante una velada literaria fue un hombre (el maestro J.C. Reyes), a hablarnos/invitarnos a una nueva editorial que estaba surgiendo, y que si queríamos informes acudiéramos con él. Me le acerqué a consultar mi inquietud, y sin más me citó al día siguiente en un café del centro, junto a otros interesados. No tenía ni pajolera idea qué pedo, pero fui, y descubrí que el señor no se andaba por las ramas y quería gente que EN SERIO quisiera publicar. Nos dijo las tarifas, el proceso, y por último me preguntó " Le entras ¿Sí o No?"....Debo confesar que el libro realmente se publicó porque me dio vergüenza decirle que no.
  • La portada se la debo a dos talentosas y muy queridas amigas mías (Mery y Erzbeth).
  • Hay conocidos míos que creen que uno de los personajes (en particular del 3° cuento), y en general toda la historia, están inspirados en un ex-novio....Y no sé cómo convencerlos de que ni al caso (Dios me libre). 
  • Por otra parte, hay mucha gente que piensa que nombré a uno de los personajes por mi actual pareja... Lo curioso aquí viene a que el cuento (y el personaje), nacieron 4 años ANTES de que yo lo conociera. 
  • Estuve cerca de rajarme a media producción, por culpa de un episodio depresivo, pero me hicieron ver que ninguna depresión valía el dejar un sueño a medias.
  • Ingenuamente creí que la gente sabía qué significaba (o cómo se pronunciaba) la palabra "Impíos". Está de más decir que me equivoqué. 
  • Originalmente el libro iba a llamarse de otra manera, pero a último minuto hubo un problema que involucraba derechos de autor y un libro gringo con una desafortunada traducción que nos había ganado. 
  • Encontrarle otro título fue todo un reto de elegir entre sugerencias que iban desde lo extravagante, lo cliché, hasta lo hollywoodense....Pero cuya resolución se encontró entre las mismas páginas del manuscrito en cuestión. (Le doy un premio a quién me diga a cuál cuento, personaje y página corresponden) ;)
  • Los tres cuentos son sólo un cachito de universo que pasé años escribiendo. Y sí, alguna vez pensé en publicar una 2° parte, pero meeeeh.... a ver qué pasa.


Y en fin, creo que no se me ocurren más datos curiosos, y los que queden en el tintero siempre pueden salir para el año que viene. 
En fin... Agradezco mil a los lectores, no sólo de este blog, sino también a los que le han dado una oportunidad a mis mafufadas vampíricas, y en general a los que me han acompañado, me han abierto puertas y me han tendido manos, en este peregrinaje extraño que una noche lluviosa de octubre se me ocurrió emprender...
                                 (Bonus adicional para quién me diga qué es/qué significa/de dónde viene, ésto) 

domingo, 26 de marzo de 2017

Lo que te conté mientras te hacias la dormida



Spin-Off de Aeternum Fragmenta, de Mar Franco
(Lectura en voz de la autora, hasta el minuto 05:56)


¿Hace cuánto que no duermo como es debido?

¿Hace cuánto que dejé de soñar?

La verdad es que mi vida ha sido como estar parado en medio de la tempestad, ya por tanto tiempo en medio del ruido, del rayo, del azote del viento y de la lluvia, que mi piel se ha muerto; me he insensibilizado del todo.



A veces no recuerdo las voces que me llaman; los cuerpos tibios con los que paso la noche, el sabor de sus venas…Todo conocimiento, de tanto me sabe inútil.

Enamorarse nunca fue para mí. El amor muere junto con ellas. Para ellas el amor muere juntó con un orgasmo. 

Si “amor” es lo que dicen nace en su corazón al verme, el amor que antes recorría sus cuerpos impide ahora que se muera el mío.

Yo no creo en su amor; creo que es la cosa más fútil y voluble del universo. Una consecuencia de las correrías nocturnas, cuando mi hambre se transfigura en algo más que se exuda con las noches… y ellas son las criaturas que ciegas persiguen la química de ese aroma. Su lujuria alimenta la mía. A veces por más de una noche, hasta que ese amor junto con la dueña, se extinguen en la nada…



Esa vil nada de la que escapo noche tras noche; esa que me acosa desde  el día que nací.  La que me invade y me vacía por dentro, moviéndome a llenar esos huecos infinitos con sangre trémula y algo que borre el miedo a morir.



Confieso que sin importar lo vacía de mi existencia, la encuentro divertida, siempre que no piense demasiado en todo lo demás. Vivo por vivir, es una vieja costumbre mía, pero… ¿Para qué es la vida sino para vaciarte en excesos? Vivirla hasta tocar el fondo, ser como si al levantarse el sol todo se volviera cenizas… Y cuando la cantidad de excesos se torna insípida, sólo queda tratar de vivir, para aquellos como yo que es lo único que piden: seguir vivos.



¿Cómo es que entras tú en esta patética historia?

Por accidente debo decir, si soy honesto; pero el cómo te metiste en mi cabeza hasta el punto de ponerme en duda a mí mismo, es algo que no logro resolver. Tal vez deba culpar a tus ojos, como creo que tú culpas a los míos; ojos de Madre Tierra, de tristeza infinita, de virgen olvidada, de divina inocencia… Yo, alma pérdida, quizás vi en esos ojos lo que nunca tuve y nunca supe que buscaba. Me obsesioné con ellos, luego con la idea de verte más allá de sólo mis recuerdos, luego contigo… Y te supe prohibida como fruto de Edén, y la tentación se revolcó en mi mente  con el hambre, la curiosidad y un algo que nunca supe explicarme.



Al principio pensé que me inspirabas ternura, una muy agobiante ternura. Después muy para mis adentros, comencé a sonreírle a tu honestidad, sin importarte prejuicios, criticas, supersticiones; entonces le sonreí a tu valor. Y secretamente comencé a admirar el que alguien tan pequeño tuviera ambas cualidades.

Tu gusto morboso por mi verdadero yo, me confundió desde el primer instante, me asustó incluso. Con el tiempo te comparé con las mujeres que se vendían devotas y enteras a mi mascarada; pero nunca supe el resultado de tal experimento hasta la noche que tu padre me vendió contigo con tal de atraerte bajo su protección.



Tu devastadora e infantil franqueza derrumbaron todos mis muros, provocando que me refugiara humillado por ser débil ante ti, en un fingido desprecio y desinterés. Sé que debía considerarte una molestia, pero no lo sentí así… Eras una bocanada de aire fresco que me negaba a respirar en presencia de otros.



Entonces el aire rompió la última de mis barreras, la de mi verdadero yo. Al tiempo que mi engaño te rompía la ilusión… Ahí estábamos los dos, en un tenso instante: yo ante ti, mostrándote avergonzado lo que no habría dudado en mostrar ante cualquiera, pero el que tú lo supieras me lastimaba. Y tú, con una determinación que rayaba en lo más enfermo, obseso y honestamente puro que jamás hubiera visto.



Tus ojos se derramaban por mi piel, convertidos en rayos de luna, instándome a derramar tu sangre y a derramarme contigo. Habrá quién condene lo que hicimos esa noche, quien lo juzgue malvado, pecaminoso, delirante, violento…Nunca fui nadie para juzgar tus actos, aún ahora, así como nunca me juzgaste. Sobre todo ese momento, lo que menos hicimos fue ser razonables: ahogamos los prejuicios en tus labios, nos juramos en sangre, en carne, en vida y en muerte; admitimos en un frenesí impulsado por el ansia, que la obsesión, la necesidad y el deseo eran mutuos…Tan desesperados como mutuos. Decirlo sobre ti, resulta atrevido, pero fue cierto; que viniera de mí con tanta fuerza me aturdía, que viniera de ti, era tan excitante como sorprendente.



En mi defensa alego que me obligaste a arrancarme el corazón muerto, para luego ver cómo te lo comías. Confieso que la visión de tus piernas, el temblor de tus caderas, el roce tibio de tus manos, cada rincón sangrado y secreto de tu cuerpo, me obligaron a convertirme en tuyo…En un perro, un esclavo, lo que fuera pero tuyo…



 Dado que te reconozco como mi dueña y señora, admito que no podría aceptar jamás ser de alguien más que de ti. Quiero hacerte feliz, por el gusto con que te entregas a mí sin esperar nada, sólo la esperanza de hacerme sonreír…Por ello podría jurarte mi vida inmortal si lo requieres, y a cambio del honesto amor que me profesas, quiero darte mi voto de honestidad pura: jamás podría ser como tú. Me conozco, por ello te digo que quizás llegue un día en que deje de amarte tanto. No puedo prometerte ser fiel porque no he podido serlo ni para mí mismo. Sin embargo, voy a serte leal, hasta la muerte de los tiempos, hasta el infierno mismo si así lo deseas, como el vil perro que soy.

Tal condición parece sentarle a mi faceta cobarde, pues sólo puedo confesarte todo esto ahora que al fin duermes… O que al menos, creo que lo haces.





lunes, 13 de octubre de 2014

Impíos besuqueos


Dicen que todo humano debe realizar 3 cosas: Escribir un libro, tener un hijo y plantar un árbol; hace  un año, salió a la luz un pequeño logro personal que durante mucho tiempo no me atreví a publicar. El pequeño resultado, llamado Besos Impíos, son tres cuentos, nacidos en mis locuras de adolescente, que se entrelazan de alguna manera entre sí. 
A continuación dejo un escrito hecho por la profesora y poeta María Gay, quién junto con el Secretario de Cultura, presentaron mi libro hace un año en una noche nublada, y les agradezco por ello.



Impíos Besuqueos
Por María Gay

En medio de esa ola de pseudo-vampiros cursis y brillositos, es refrescante encontrar de nuevo historias de vampiros verdaderamente hematófagos y crueles, que se complacen en torturar y amar sádicamente al género humano. Si están esperando  una linda, linda historia de amor, por favor aléjense de este libro, en él encontrarán amor, es cierto, pero no amor meloso, sino amor guerrero, un amor que trasciende a la vida y al tiempo, un amor que lucha, hiere, es herido, pero que siempre se encuentra presente como la fuerza primordial que impulsa estas historias…amor y sangre, sangre y amor…
El amor en este libro no es redención, no es un fin en sí mismo, es más una consecuencia de la vampirez, es un amor apasionado, turbulento, voraz y violento, muy acorde a la misma naturaleza de los no muertos.
Estas historias enmarcadas en la tradición del folklore y la literatura de vampiros serios, no son repetitivas y llevan de la mano al lector al mundo extraño (pero curiosamente acogedor) de Mar, donde es normal lo sobrenatural y las criaturas míticas  forman parte del entorno, así como viejas y ruinosas casonas coloniales que se transforman con la luna.
Tras adentrarnos en el universo de este libro, uno camina al anochecer lamentando la modernidad de las construcciones de Colima, esperando encontrar en cualquier umbral con chicos misteriosamente pálidos y atractivos, o jovencitas vestidas de colores lúgubres que nos atraen sin saber por qué; trastocándonos la existencia, dejando nuestro mundo y lo que creemos saber patas pa’ arriba, o quizás no tan trastocado si lo pensamos bien.
Muy pocos nacionales han escrito sobre temas vampíricos, no es un tema que cuaje con la literatura mexicana “normal” en su mayoría, pero conozco a Mar desde hace varios años, y  sinceramente no me la imagino presentándonos un libro diferente a este; es un proyecto de algún tiempo ya, y en él podemos percibir cómo ha ido creciendo, madurando, cambiando y mejorando, más o menos como un delicado vino que la espera vuelve más refinado y embriagador.
Vampiros y Mar Franco…estoy segura que muchos de los presentes coincidirán conmigo, son algo que van de la mano; de hecho estoy casi segura de que si le damos la oportunidad recorrerá la ciudades de noche, por los peores lugares buscando algún eterno que la quiera unir a su clan (o quizás ella acabe fundando su propio clan…es posible). Vampiros, Mar Franco, una gran combinación que podremos disfrutar a nuestras anchas, de noche, acurrucados, seguros… ¿o no?

Cuidado lector, o Mar Hogand, cual sirena de la literatura, te atraerá con sus cantos dulces y 
melodiosos, para después masacrarte súbitamente. Así que mucho cuidado con ahogarse entre tanto beso impío.